La germinación es el proceso mediante el cual una semilla se desarrolla hasta convertirse en una planta. Este proceso se lleva a cabo cuando el embrión se hincha al hidratarse y la cubierta de la semilla se rompe.

Para lograr esto, toda nueva planta requiere de unos elementos básicos para su desarrollo: temperatura, agua, y oxígeno. Por ello es conveniente hidratar las semillas sumergiéndolas en agua durante 12-24 horas (un pequeño truco consiste en añadir una cucharadita de agua oxigenada por vaso de agua) y después ponerlas en un sustrato húmedo y bien oxigenado (podrían servir unas hojas de papel absorbente, húmedas, pero sin encharcar) a una temperatura cercana a los 24 ºC.

Es importante evitar los excesos de humedad, o sumergir las semillas en agua durante demasiado tiempo, ya que pueden pudrirse.

Estas condiciones (humedad, temperatura y oxigenación) deben mantenerse constantes hasta que las semillas germinen (generalmente 24-48 horas, aunque pueden tardar hasta 5 días).

Vía: ganeshgrowshop

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