La DGT española, al contrario que su homóloga norteamericana, combate activamente la conducción bajo los efectos de cualquier tipo de drogas, incluyendo el alcohol y la marihuana. Se imponen sanciones económicas y se quitan 6 puntos del carnet a aquellos conductores que dan positivo por cualquier tipo de droga en los controles, marihuana incluida.

En EEUU consideran que la marihuana es mucho menos peligrosa que el alcohol al volante, y no implica un riesgo de accidente mayor que el que podría tener un conductor sobrio. Aunque cada uno de los 52 estados aplica sus propias regulaciones sobre tráfico. La marihuana todavía no es legal en 48 de ellos, pero las leyes respecto al cannabis se han modificado en muchos estados y son ahora más laxas. Aunque en muchos puntos del país ser cazado por “marijuana DUI” (driving under influence) todavía puede suponer un problema para los conductores.

Vía: flowerindoor

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